Universidad Nacional de Entre Ríos
Facultad de Ciencias de la Educación
Licenciatura en Comunicacaión Social
Trabajo Práctico – Módulo Radio
¿De qué hablamos cuando hablamos de Parte del Aire?
Nuestra Radiorevista
Profesor: Oscar Bosetti
Alumna: Marianela Perren
Fecha de entrega: 18 de junio de 2011
La Radio…
“La radio es construir imágenes, construir sensaciones” (Chiche Gelbung)
La radio es todo eso porque, en aquel que la escucha, genera constantemente imágenes mentales que, a diferencia de esas otras imágenes que ofrecen el cine, la televisión, la prensa, la fotografía o los videojuegos, por citar algunos ejemplos, no están limitadas por espacios, ni por pantallas, ni por colores, ni por sonidos. Y tampoco están limitadas, ni mucho menos, por el lenguaje radiofónico; un lenguaje que presenta una gran riqueza expresiva y unas extraordinarias posibilidades de explotación. Mediante el lenguaje poético podemos traducir conceptos abstractos en imágenes.
La capacidad de generar imágenes mentales en los oyentes es, sin duda, la principal especificidad de la radio como medio de comunicación.
En definitiva, la radio es la pantalla más grande del mundo.
Pero no sólo eso, la radio posee otras características que son ventajosas en comparación con los otros medios:
“Las posibilidades cuantitativas que brinda el poder llegar a miles de personas a la vez y de penetrar en la intimidad de sus hogares lleva a algunos, sin duda bien inspirados, a procurarse una onda, un espacio, un micrófono, para llegar al público y comunicarle lo que se considera importante y útil. La radio es vista como un vehículo para difundir un mensaje”[1]
[1] KAPLÚN, Mario. Producción de programas de radio. La naturaleza del medio. Pág. 47
Cuando aparece la televisión la radio se redefinió en sus funciones, horarios y públicos, orientándose más a la información y menos a los espectáculos dramáticos. La radio se establece sólidamente en el horario de la mañana.
Aparecen programas y shows radiales, como el Fontana Show, dirigido por Cacho Fontana, y sobre todo Rapidísmo, en 1967, conducido por Héctor Larrea, que marcaría el estándar del programa matutino para las dos siguientes décadas.
Más adelante volverá a competir con la televisión ya que ésta empieza a tener programas de noticias en los horarios fuertes de la radio.
La radio, pese a los avances que han experimentado otros medios gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, sigue siendo, en la actualidad, la más rápida y la más instantánea, sobre todo a la hora de transmitir acontecimientos noticiosos de última hora.
De la misma manera, la radio no ha perdido la virtud de llegar a todos los públicos, porque, entre otras cosas, sus mensajes son sencillos y fáciles de entender, porque su escucha es compatible con el desarrollo de otras actividades, porque entretiene, porque no es necesario saber leer y porque es gratuita.
Este medio ha inspirado tradicionalmente una gran confianza entre sus seguidores, posiblemente porque la mayoría de los locutores se dirigen a los oyentes de manera muy directa, del “vos” a “vos”.
La radio logra introducirse en las vidas de sus interlocutores, les despiertan por la mañana, les acompañan durante la noche, conversan con ellos, les hablan, y casi siempre con un halo de naturalidad y amistad que difícilmente se aprecia en otros medios audiovisuales.
De todas formas, se podría decir, que la radio logró resistir a los cambios tecnológicos pero para ello tuvo que adaptarse a nuevas exigencias y cambiar ciertos estilos.
Programa radiofónico Parte del Aire: una hora de radio con los pies en la tierra.
Describir las áreas de trabajo en una emisora de radio no resulta ser, en principio, una tarea difícil de afrontar. Ahora bien, dependiendo del tamaño de la estación, las áreas estarán más o menos definidas y delimitadas.
Es por eso que no se puede hablar de Parte del Aire sin tener en cuenta la emisora en la que se encuentra, es decir el contexto, lo cual determina el estilo del programa ya que lo importante es seguir la misma línea de pensamiento y no desencajar con los demás programas.
“A veces no tenés más remedio que hacer otra cosa, pero a mí me gusta caer en una radio que tenga cierta coherencia, a la que yo pueda incorporar mi producto relacionado con ese estilo, ese perfil de programación. Es algo a lo que doy mucha importancia.” (Marcelo Manuele)[1]
Parte del Aire es un programa de radio semanal, realizado por estudiantes y tiene una hora de duración.
Su puesta al aire es los lunes de 21 a 22 horas por Radio Cualquiera 94.3 ubicada en el Centro Cultural La Hendija Gualeguaychú 171, Paraná.
Esta emisora nació con la idea de hacer algo diferente, surgió con la intención de escuchar en el dial expresiones que no tenían lugar en radios comerciales. Es una de las pocas radios de Paraná que funciona en una fundación sin fines de lucro. Ella se sostiene por medio de los radiopeñistas: socios de la radio que hacen cada programa y pagan por mes, y a cambio se les da material para producir la radio, además se les da entradas para el cine y teatro. También cuenta con algunas publicidades.
Se caracteriza por tener un contenido diferente a otras radios comerciales. En ella se abordan temáticas culturales, de actualidad, temas tabúes, entre otros; se busca romper con las estructuras, decir aquello que nadie se atreve a decirlo, como así también dejar al descubierto muchas cosas que se ocultan. Propone tanto programas educativos como culturales; no busca ni propone aumentar las ganancias económicas; pretende desarrollar las facultades intelectuales y los más altos sentidos de los oyentes, despierta el juicio crítico.
Se podría definir a Parte del Aire como un magazine del Taller de Producción Periodística de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Un espacio de actualidad local, nacional e internacional, abordado a través de informes periodísticos, entrevistas y especialistas en cada temática. Un lugar que también apela a la participación de la audiencia para proponer los contenidos del espacio.
[1] PORTUGAL, Mario; Yudchak, Héctor. Hacer Radio. Pág. 23
En definitiva, pertenece a lo que llamamos Radiorevistas.
La Radiorevista es un tipo de programa de radio muy ágil y dinámico; mezcla información, curiosidades, música, entrevistas, cuentos, dramatizaciones, concursos, cartas, poesías, mesas redondas.
“La revista, como ya dijimos, no constituye un cuarto género de la producción radiofónica. Más bien, es un formato amplio, híbrido, capaz de englobar a los demás. Todo cabe en la revista, todos los géneros y subgéneros pueden trabajarse en su estructura. Y todos caben, cualquier oyente puede engancharse en su ruta. Por eso, también se la conoce como programa ómnibus, un transporte público que se detiene en muchas estaciones y donde suben los más variados pasajeros. La buena dirección del conjunto la asegura el chofer de la revista, quien conduce el programa”.[1] (…)El género informativo atraviesa toda la radiorevista. En su diseño, se pautan boletines de prensa cada hora o media hora, avances, flashes, la programación se interrumpe para mantener al público al tanto de lo que está pasando en el país y en el mundo.”
Tal es el caso del programa en el que, tanto a las 21:00hs como a las 21:30hs sale al aire el servicio informativo a cargo de un grupo de estudiantes, en el cual se dan los títulos más importantes del día y el estado del tiempo. También puede aparecer los datos de cómo está tránsito, por ejemplo cuáles son las calles o autopistas menos transitadas, si hay cortes, entro otros.
Cabe destacar que la programación lleva un tiempo extra a la puesta en aire. Mario Portugal y Hector Yudchak en el libro Hacer Radio afirman que la producción de un ciclo de una hora semanal, aunque dependiendo de las características del programa, requiere de un tiempo respetable de organización y producción. Es por eso que es importante que cada grupo divida las tareas a realizar: quienes serán los conductores deben prepararse con antelación leyendo aquello que van a decir; quien esté a cargo de la producción y musicalización tendrá organizado las artísticas, la música, y cualquier otro audio que sea puesto al aire.
En nuestro caso, como grupos de trabajo todos buscamos la información necesaria tanto para los informes y entrevistas como para la agenda cultural y la música que está al aire (nombre de la canción, datos del CD y del cantante).
Como decía anteriormente, Parte del Aire es un programa semanal con lo cual hay una lejanía con el oyente. Es mucho el tiempo que transcurre y se pierden algunas cosas, podría comparárselo con una relación de amigos o novios ya que ellos necesitan pasar tiempo juntos para cultivar dicha relación; lo mismo sucede con el programa, se necesitaría una mayor periodicidad y una continua cercanía entre el locutor y su interlocutor.
“En cuanto a la frecuencia, sigue vigente un antiguo criterio de programación: mejor 3 minutos al día que 30 a la semana. La razón es simple: el programa diario crea el hábito. Los conductores —igual que la comadre que visita— entran a formar parte de la familia, se convierten en amigos y amigas que, a diario, se acercan a platicar con nosotros, que siempre están ahí, al alcance del botón del receptor.”[2]
Aire!!!
Parte del Aire tiene como primera salida los boletines informativos definidos anteriormente, luego le siguen la apertura donde los conductores saludan y presentan el equipo de trabajo y la programación para el día. Une vez hecho esto tienen lugar las efemérides del día. Teniendo en cuenta la emisora, las efemérides son de corte cultural, lo novedoso.
El programa también cuenta con informes periodísticos sobre temas que competen a la sociedad en general. Se entiende por informe una información en profundidad a la pretensión fundamentalmente documental, en la que se aborda un hecho noticioso que habitualmente se sustenta en fuentes estadísticas y en el que aparece una proliferación de datos explicativos. Los temas pueden estar asociados con la vida cotidiana de las personas, con el ámbito político y/o económico.
En Parte del Aire el informe periodístico estaba dividido en dos partes pensando en el oyente y su capacidad de atención.
Por otro lado, se pasan entrevistas editadas. En este caso se debe tener en cuenta que son amplias las posibilidades de utilización de una entrevista, pueden ser entrevistas para extracción de datos, entrevistas informativas, entrevistas conceptuales, entrevistas en profundidad y entrevistas de personaje.
Se llaman entrevistas editadas ya que la grabación del testimonio y la emisión, es decir, la salida al aire, no son simultáneas, se toma el registro en bruto, se lo analiza y se piensa en cómo mejorar su expresividad.
En la edición, se buscan los fragmentos del testimonio mejor logrados, más claros; se rechazan las partes donde el entrevistado se enreda o balbucea; se piensa en cómo agregarle “palabra locutada” y músicas, en sus diversas funciones.
A su vez, Parte del Aire, le otorga un espacio a la agenda cultural en la que se provee información precisa sobre los eventos culturales que tendrán lugar dicha semana (recitales, presentación de libros, inauguraciones, actos, obras de teatro, cine, etc.)
Por último, el programa cuenta con un formato llamado pastilla. Se trata de un spot de corta duración, aproximadamente dos minutos, en donde se relata una historia real o ficticia.
¿Y los conductores?
“A la cara se la enmascara a la lengua no”[3]
[1] López Vigil, José Ignacio. Manual Urgente para radialistas apasionados. Cap. 9 Radiorevistas
[2] IBIDEM
[3] López Vigil, José Ignacio. Manual Urgente para radialistas apasionados. Cap. 9 Radiorevistas
Parte del Aire tiene una particularidad; los conductores varían todos los lunes (esto se debe a que es propio de la materia para aportar a la formación de cada uno), con lo cual se pierde un poco la dinámica de una radiorevista en sí.
Lo ideal sería que haya conductores fijos de manera de no confundir al oyente. Teniendo en cuenta que la puesta al aire es semanal, se puede decir que a la audiencia le cuesta un poco más reconocer el programa y más si sus locutores cambian. Tampoco se logra cierta complicidad con el oyente, es decir, se pierde vínculo entre el emisor y receptor.
Más allá de que los locutores se alternen es necesario tener en cuenta que todos ellos deben ofrecer una imagen transparente y sincera. La risa y ser positivo es algo muy bueno. A todos nos gusta oír una risa contagiosa pues siempre nos anima y nos envuelve ese positivismo. Los oyentes no buscan cosas tristes, ni pasarlo mal; buscan una buena compañía que les atrape inconscientemente.
“Lo que pasa es que el tono vital, el termómetro del corazón, no anda siempre con los mismos grados. En eso radica, precisamente, la primera profesionalidad de los conductores, en su capacidad de recuperación emocional rápida. Aunque el conductor no está representando un personaje, tiene que meterse en situación igual que un actor, tiene que posesionarse de sí mismo, sentir deseos [1]de hablar. De no ser así, las palabras, desganadas, no llegarán muy lejos”
Es importante que cada conductor esté al tanto de la temática que se está desarrollando, en nuestro caso, de los informes periodísticos, de las entrevistas, de las pastillas y, por su puesto de lo relevante del día. Cuanto más se conozca la materia de lo que se exponga, mejor. Dar a conocer información que se desconoce y ser original, son elementos muy positivos.
[1] IBIDEM
Este punto está directamente relacionado con la emisora, ya que el programa radial del que estamos hablando va dirigido a la misma audiencia que tiene la radio, a diferencia de que se emite en horario nocturno, con lo cual se tienen en cuenta otros aspectos que desarrollaré en el siguiente subtítulo.
Cabe destacar que existe una audiencia potencial. Entendemos por audiencia potencial las personas que pueden escuchar el programa, y no hay que confundirlo con la audiencia real de nuestro programa que será un determinado número de personas y que puede coincidir con la edad, sexo e intereses culturales de la audiencia potencial.
De esta forma, los contenidos del programa deberán ser acorde con la audiencia a la que se dirige. Es más, es necesario asegurarse de que para el tipo de programa que tenemos existe una audiencia potencial.
¿Entonces cuál es la audiencia de Parte del Aire? Forman parte de este grupo todos aquellos que están interesados en informarse, pero al mismo tiempo entretenerse, como así también aquellos que están acostumbrados a seguir la radio Cualquiera y que buscan algo diferente a lo común de las demás radios.
Vale la pena intentarlo
En uno de los puntos anteriores había mencionado la desventaja de rotar los conductores, es por eso que una de las propuestas que me atrevo a hacer es que se mantengan los mismo locutores de manera que el oyente no se pierda cada vez que sintonice la radio sino que, al escuchar las voces, identifique que está escuchando Parte del Aire.
Por otro lado, sería muy beneficioso que la estructura sea un poco más libre. De esta manera quienes locuten se sentirían menos presionados con la guía (siempre y cuando se respete el estilo).
Considero que el programa podría durar más de una hora semanal de manera que cada tema que se aborde tenga un espacio más amplio de reflexión y no que todo sea tan a las corridas porque el tiempo no alcanza.
En cuanto al momento de la puesta al aire se podría invitar a personas entendidas en algún tema para hacerles entrevistas en vivo y que nos den su opinión sobre lo expuesto.
A mi parecer, sería interesante que el grupo de la cátedra tenga la posibilidad de realizar la operación técnica del programa, desde ya, se entiende que se requeriría un tiempo extra de aprendizaje. Siempre vale la pena intentarlo.
Conclusión
La radio se expresa cabalmente cuando existe elaboración previa, cuando un guion u hoja de ruta les permite a los conductores sentirse seguros y convencidos de lo que va a decir.
La radio tiene sus características propias, de su especificidad y podemos decir que ella precisa un estilo y una metodología distintos de los que se aplican en un periódico, en una revista, en la televisión o en el cine.
Siempre existió, existe y existirá la influencia del poder de la radio, por eso lo que importa verdaderamente es que quienes la conducen posean apertura y vuelo mental, sepan escuchar, dialogar, discutir, en pos de objetivos en común y permitan trabajar, a cada una de las personas que componen la radio, respetando sus individualidades a la vez de exigirles cada día el desarrollo de una labor que apunte siempre a lo profesional, en beneficio propio, de la radio y de la sociedad toda.
BIBLOGRAFÍA:
- Manual Urgente para Radialistas Apasionados, de José Ignacio López Vigil. Capítulo: Radiorevista
- Hacer Radio. Guía Integral, de Mario Portugal y Hécor Yudchak. Capítulos: La Gestación y Roles y Vinculaciones
- Informe Radiofónico referido al Centro Cultural La Hendija.
- La radio en sus comienzos http://www.youtube.com/watch?v=HHLCM6nwRxA&feature=related






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